lunes, 20 de octubre de 2014

Cannstatter Wasen (10/10/2014)

Madrugar no suele sentar bien, a no ser que sea para irte de fiesta todo el día, y más a la "Oktoberfest" de Stuttgart. Realmente se llama Cannstatter Wasen o Volkfest, algo así como "fiesta del pueblo". 

Cogimos el tren temprano para poder llegar sobre las 11 y algo al recinto de Bad Cansstatt, donde se celebra la Volkfest y así poder beber antes de las doce, que era cuando se abrían las carpas y las atracciones. Como no sabíamos si la gente bebe o no antes de entrar en las carpas, nosotros nos buscamos un sitio en un túnel para estar cubiertos (el día estaba bastante nublado y con probabilidad de que lloviera). Imaginaos a ocho españoles en un túnel alemán haciendo botellón tan temprano y hablando pegando gritos...todos los alemanes que pasaban por allí nos miraban de una forma extraña, y seguramente pensando que el tópicos de los españoles finalmente es cierto. Aquí hacer botellón no está prohibido, pero simplemente por las miradas que te echan cuando bebes en la calle se te quitan las ganas de beber (bueno, eso sólo los primeros diez minutos). 

Mientras bebíamos, una mujer vio que habíamos dejado algunas latas de cerveza vacías en el suelo para luego recogerlas y nos pidió que si podía cogerlas ella para poder cobrar el Pfand (pronto hablaré de ello). Amablemente le dijimos que sí, pues nosotros no íbamos a guardarlas y las íbamos a tirar al contenedor. La mujer, que no sabía inglés, nos trataba de contar en alemán lento y con gestos que este verano estuvo en Santiago de Compostela y que le gustó mucho España. Todos entendimos lo que nos estaba diciendo, por lo que podéis imaginar a la velocidad que hablaba y la expresividad de los gestos.

Cuando ya terminamos cada uno nuestro litro/ litro y pico de cerveza, entramos en el recinto, no sin antes tener que tirar hasta las botellas de agua a petición de los guardas de seguridad que estaban en las entradas...Pero bueno, íbamos tan contentos que nos dio un poco igual. Dimos una vuelta por el recinto y decidimos entrar en una de las carpas. Las carpas eran iguales que las que salen en la tele en la Oktoberfest de Múnich, además de tener música folk alemana. Nos pedimos cada uno una jarra de cerveza (un litro a 10 euros, nos dolió en el alma...pero era algo que sólo íbamos a hacer una vez en muchos meses). Y sí, las jarras las trajo una camarera con el traje típico de Baviera (En realidad no es el tradicional de este Land, ni el de Alemania...es como si dices que el traje típico de Galicia es un vestido de flamenca). Con dos litros de cerveza en el cuerpo, y hablando de política pegando gritos y tras conocer a unos cuantos de alemanes de la mesa de al lado, el tiempo se nos pasó volando. Como habíamos perdido a José y a Mariate, decidimos salirnos a comer algo y a buscarlos. Y, como no podía ser de otra manera, comimos Currywurst.

Una vez todos reunidos, nos mudamos a otra carpa, aún más grande y con muchísima más gente que la primera. La verdad que el ambiente era muy folclórico: los hombres vestidos con los Lederhose, y las mujeres con el Dindl (vuelvo a repetir que en realidad el traje no es procedente de Baden-Wurrtemberg); más música tradicional, litros de cerveza...allí estuvimos otro buen rato, hasta que pensamos que sería mejor volver poco a poco a la estación de tren si no queríamos perder el que queríamos coger. Pero antes de eso, todavía no me explico por qué, nos montamos en los coches de choque cual feria de pueblo española (eso sí, sin el pachangueo).
Cuando llegamos a Tübingen, en lugar de irnos a nuestra casa a descansar después de la paliza de todo el día, nos dirijimos a una fiesta de bienvenida que había en el Blauer Turm, otra discoteca de aquí. Allí conocimos a más gente, aunque sí que es verdad que aquí la gente va a su bola...pero Mariate y yo nos presentamos a Miriam, una chica alemana que también es nueva aquí, bastante agradable. Poco estuvimos en esa fiesta, pues entre el cansancio y el calor que hacía, decidimos irnos bastante pronto a casa. El sábado sería para descansar...


No hay comentarios:

Publicar un comentario