domingo, 19 de octubre de 2014

Días en Tübingen (5/10/14-9/10/14)

Domingo 5/10: Después de la paliza del día anterior, decidimos no hacer ningún plan, simplemente cuando nos despertáramos ya hablaríamos y veríamos si hacíamos algo. Finalmente planeamos bajar al centro con algunos españoles más. Como estábamos un poco cansados de pagar 3,70 cada vez que queríamos bajar (para los estudiantes aquí hay muchas ventajas, pero hasta que pudimos demostrar que lo éramos le hemos dejado un dinerito curioso al transporte tubinés), nos montamos sin pagar. "Total, el revisor nunca pasa", pensamos. Hasta que ese mito que era el revisor aparece pidiéndonos los tickets. Evidentemente no teníamos nada que enseñarle, así que Nico le dijo en alemán que sí queríamos pagarlo pero que no teníamos sueltos (la máquina solo admite monedas) pero que si quería se lo pagaba a él, que dinero tenía para pagar el billete pero no en monedas. Al revisor eso como que le dio un poco igual, y yo lo que entendí de todo lo que dijo fue que iba a llamar a la policía si nos negábamos a pagar la multa de 40 euros. Pocas veces he sentido el miedo que sentí ese día, pero por suerte vino por detrás otro revisor que tranquilizó al primero y dijo que por esta vez lo dejaría pasar, pero que como nos viera otra vez sin tickets nos íbamos a enterar. 

Para calmarnos un poco nos fuimos al Neckarmuller, un bar en el Puente del Neckar al nivel del río y que tiene unas vistas preciosas. Es un bar un poco caro, pero merece la pena ir al menos una vez cada cierto tiempo, porque la cerveza es de fabricación propia y la verdad que está bastante buena. Al acabar el día teníamos que volver en el bus, logicamente; pero en vez de aprender de los errores y pagar el billete, nos pusimos al lado de la máquina de sacar el billete hasta que nos bajamos en la residencia. Yo seguía sintiendo miedo y hasta que no llegamos a WHO no puse tranquilizarme. Por suerte esta vez la ilegalidad no fue descubierta.

Lunes 6/10: Al empezar la semana seguimos haciendo trámites, esta vez sacarnos la tarjeta de la mensa (el comedor de aquí), coger cita para la prueba de alemán e ir por primera vez al Kaufland. Ese supermercado es inmenso, es un equivalente al Carrefour. El problema es que sí, habrá de todo, pero tal y como nos temíamos...en Alemania NO HAY PESCADO. Para no mentir, había panga congelada y unas rodajas de bacalao a precios astronómicos. Tras estar como dos horas en el supermercado, por fin conseguimos huir de allí y sus tentaciones y nos volvimos a la residencia a planear cómo se iría al Ikea el día siguiente. Terminamos haciendo una lista para que Carmen, Lucía y Nico fueran con un coche de alquiler, pues todos no cabíamos.

Martes 7/10: El día se resumió en esperar a Carmen, Lucía y Nico a que volvieran del Ikea para poder repartirnos la compra. Para ello, acudimos a mi habitación (la que está más baja para poder subir todas las cosas) y las esparcimos en el suelo cual mercadillo de pueblo. Había como 15 juegos de perchas, 9 mantitas, nosecuantas toallas, cojines, fundas nórdicas...y cada uno iba cogiendo lo que era suyo mientras Carmen iba apuntando el precio que tenía que pagar esa persona. Parecía una tontería pero la verdad que fue un poco agotador. 

Y como siempre, por la noche, nos fuimos a Kuckuck, esta vez a una fiesta de "Oktoberfest". De Oktoberfest la verdad es que tenía poco, pero como ya habíamos bebido un poco antes de ir y tras la cervezas que nos bebimos allí, poco importaba la temática de la fiesta. Después de beber tanto teníamos un hambre voraz, y Mariate, Jose, Carmen, Ara y yo pensamos que habría un Kebab o algo similar en el centro de Tübingen abierto a las tres y pico de la mañana, por lo que cogimos el coche que habíamos alquilado para ir a Ikea y nos fuimos al centro. Pero una vez montados y haber conducido unos cinco minutos, nos dimos cuenta de que no, no iba a haber nada abierto, y nos volvimos a la residencia. Pero no desistimos de nuestra idea de comer y nos fuimos a la cocina de Mariate a cocinar pasta a las cuatro de la mañana. Creo que es la vez que más tarde he cenado con creces.

Miércoles 8/10: Este día fue poco interesante por el día. Por la noche hicimos nuestro primer botellón en las escaleras de la Iglesia del centro, y luego nos fuimos a Top10, una de las discotecas de Tübingen. Cosas sorprendentes de esa discoteca: 
1. Te dan una tarjeta en la entrada con la que pagas todas las bebidas que consumas, y cuando sales de la discoteca abonas todo lo que has gastado. Es un peligro porque empiezas a pedir cosas y no te das cuenta de lo que gastas, pero por suerte en el pasillo hay una máquina que te informa de cuánto has consumido
2. Hay una maquina expendedora de manoletinas. Increíble pero cierto. Jamás había visto eso en mi vida.
3. Hay una zona de la discoteca donde venden porciones de pizza y nachos. 

Jueves 9/10: Tras dos noches saliendo de fiesta "fuerte", y en vista de que el viernes íbamos a la Cannstatter Wasen, decidimos que debíamos descansar. Pero yo no me podía estar quieta, por lo que propuse dar un paseo por el bosque de detrás de la residencia, y Carmen, Lucía, Nico y yo nos adentramos en ese camino hasta salir a uno de los barrios más ricos de Tübingen, al menos por el aspecto de las casas, nada que ver con las antiguas y tradicionales del centro.

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