miércoles, 29 de octubre de 2014

Visita de Puri: día 2 (26/10/2014)

Tras el genial sábado, tocaba un poco de descanso el domingo. Dormimos toda la mañana, y por la tarde fuimos a enseñarle Bebenhausen a Puri Lucía, Carmen, Nico y yo. Anduvimos por el bosque por el que hay un camino para llegar hasta allí, y una de las cosas que más me sorprendió es que en una semana justa, el paisaje había cambiado: los árboles ya no eran más verdes, y el bosque que hay en los montes había cambiado su tonalidad a más rojo y marrón. La verdad es que sigue siendo un espectáculo de todas formas ver este paisaje. A Puri le maravilló, así que me alegré de ser una buena anfitriona. Dimos una vuelta por la aldea, entramos al recinto del monasterio (aunque sin subir a la torre) y nos dimos cuenta de que como habían cambiado la hora, ahora anochecía antes. Como de noche poco íbamos a ver y además Bebenhausen no tiene mucho más, nos fuimos a coger el autobús. Dimos otra vueltecita para hacer tiempo, pues aún quedaban 30 minutos para que llegara el bus, pero no fue lo suficientemente larga para matar todo el tiempo, por lo que nos sentamos en la parada hasta que viniera. Menos mal que íbamos bien abrigados, porque por la noche se nota la rasca...

Cuando llegamos a Tübingen llevé a Puri al Neckamüller a que probara la cerveza de allí y a comer algo si no era muy caro. Sólo bebimos la cerveza, porque aunque por lo visto está super buena, la comida no era nada barata y no teníamos mucho dinero para gastar. Pero beber ese vaso en ese sitio tan tradicional y con el río al lado (aunque de noche no se veía) no está pagado. Se nos estaban poniendo los dientes largos de ver a la gente cenando cosas que tenían una pinta increíble, pero resistimos para no pedir nada. Nosotras, tristemente nos fuimos al sitio donde ponen ofertas de pizzas los domingos. Vaya contraste entre una cosa y otra...


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